LA GUÍA DEFINITIVA PARA TU GESTIÓN EMOCIONAL

 

Paula quiere encontrar ya una solución😵 Sufre porque aún está enganchada a su ex, su familia no siempre está presente y el estrés de la universidad la abruma. Ha probado todo tipo de terapias: cognitivo-conductual, sistémica, constelaciones familiares, neurofeedback... También participa en talleres de fin de semana de desarrollo personal, lee libros sobre Tao y Budismo🔆, ocasionalmente medita, y participa en un círculo de mujeres👭. Le han ofrecido distintas explicaciones a su problema: apego ambivalente, sanación de su linaje, dependencia emocional, “eres un eneatipo 4 y por eso tiendes al vacío existencial”, y un largo etcétera.




Quizás, escrita en un solo párrafo, la historia de Paula se sienta cargante. Sin embargo, esta es la realidad que viven muchas personas.

Te voy a hacer una pregunta: cuando un día llegas a casa y sientes, por ejemplo, ansiedad, ¿qué haces? No, en serio, ¿cómo te acompañas en este momento? ¿Cómo gestionas las cosas que suceden en tu día a día? Quizás conozcas los síntomas de la ansiedad, cuál es su origen o por qué la vives así. Pero, ¿cómo llevas eso a la práctica? ¿Tienes herramientas para gestionarla? Ahí está la clave🎯

Voy al grano: la mayoría de personas, afortunadamente, no han sufrido grandes traumas ni trastornos psicológicos, y sin embargo, sí que experimentan un enorme malestar. ¿Y esto a qué se debe?

¿Te acuerdas de la metáfora del vasito de agua💦? Verás, cada día acumulamos vivencias, algunas agradables y otras más molestas. Cada vivencia molesta suma una gotita de agua al vaso. Pues bien, si cada día no vacías tu vaso, llegará un momento en que este se desbordará. Lo hará en forma de ansiedad, pánico, dependencia emocional o depresión, entre otras. Con suerte, llegado este punto, muchas personas optan por ir a terapia y, efectivamente, esta tiene un impacto altamente positivo. Sin embargo, acabada la terapia, la vida sigue presentándonos retos y, si nosotros no sabemos cómo vaciar el agua del vaso cada día, el vaso volverá a llenarse y explotaremos.

Volvemos al inicio: terapia again👋

Por supuesto que ir a terapia es fundamental. No cabe duda. Pero tenemos que entender que de poco sirve ir al psicólogo si no estamos comprometidos con nuestro desarrollo personal. Además, seguro que has comprobado que la mayoría de terapias no ofrecen herramientas 100% prácticas.

La terapia te ayuda a entender por qué te pasa lo que te pasa, dónde está el origen o qué dinámicas te perjudican. Es decir, te ayuda a COMPRENDER💭, pero no te facilita técnicas para gestionarte en lo cotidiano.

Por otro lado, vivimos las emocionas desde el intelecto. Conocemos cuáles son los síntomas, el origen, en qué parte del cuerpo se sienten, hemos leído libros de autoayuda, argumentamos acerca de ellas…Está claro que tenemos mucha información. Sin embargo, si un día sentimos malestar, entramos en estado de pánico porque no sabemos qué hacer o queremos que se vaya rápido.  No sabemos cómo gestionarnos emocionalmente, esa es la gran paradoja.

Y es que, ya lo dice el refrán: “Del dicho al hecho, hay un trecho”.

Queda claro que el único camino es apostar por nuestro desarrollo personal🙏 Este no es ni más ni menos que un compromiso personal y diario, un proceso que honra la singularidad de cada persona y que te convierte en el mejor acompañante para tus desafíos emocionales. Además, matas dos pájaros de un tiro: te aporta estabilidad emocional a la par que teje un blandito colchón para tus caídas.

Por supuesto que vas a seguir perturbándote, no nos engañemos. Pero te aseguro que ya nada será como antes: afrontarás las vicisitudes de otra forma, tomarás la vida como un aprendizaje y disfrutarás de tu camino🍃

Ahora, vuelve a la historia de Paula y dime ¿qué crees que falla? Yo lo tengo muy claro: aquí lo que falta es SENTIDO COMÚN. Aquí te dejo los 4 tips que necesitas para que tu gestión emocional funcione:

Cuida tu materia: el primer ingrediente para tu bienestar se encuentra en tu propio cuerpo. En este sentido, hay tres patas fundamentales: alimentación, deporte y descanso. Necesitas una alimentación 100% saludable, libre de ultraprocesados y que se ajuste a tus necesidades particulares. Por ejemplo, hay personas a las que la dieta ceto les sienta bien, pero no tiene por qué ser tu caso. No te creas teorías, escucha tu cuerpo y apuesta por investigar qué alimentación te va mejor. Igualmente, el deporte es esencial. Es un hábito que hay que integrar sí o sí, sin excusas. Este facilita la regulación de tus hormonas y de tus neurotransmisores, y te ayuda a bajar al cuerpo. Y por último, el descanso es un ámbito muy descuidado. Nuestro cuerpo necesita unas horas concretas de descanso, y unos horarios para irse a dormir y para levantarse.

Toda esta información la tenemos ya muy machacada, pero seguimos sin llevarla a la práctica. Muy a menudo, las personas se enredan en laberintos emocionales abstractos y se olvidan de lo básico. Si no tenemos cubierta la parte material de nuestro bienestar, de nada servirá el resto.

 

Crea un hábito emocional: el bienestar se construye 24/7. Esto quiere decir que necesitamos agendar en el día a día un espacio dedicado a nuestra gestión emocional. El hábito es lo que te permite integrarla, así de fácil. Además, la duración la decides tú: mejor 15 minutos que nada. Si te has comprometido, por ejemplo, a meditar todas las mañanas 10 minutos, hazlo. Sin excusas. 

TRUCO: planifica tu momento de autocuidado por la mañana o por la noche (o en ambas). Tener rituales para abrir y cerrar el día determina tu energía a lo largo de la jornada. Haz tus prácticas por la mañana para empezar el día enfocada y colocada, y por la noche para cerrar en paz y agradecida. Ya verás como funciona😉


Despierta tu cuerpo: ya hemos hablado de la intelectualización de la emoción. Mi propuesta es que dejes la teoría a un lado y empieces a sentir el cuerpo. Cada vez que sientas angustia, puedes sentarte y respirar profundamente durante 5 minutos, para luego escribir los pensamientos específicos que te han causado ese malestar, por ejemplo. Otra idea sería hacerte un automasaje mimoso con un buen aceite en un día de tristeza. Investiga distintas herramientas, pruébalas y crea tu propia batería con los recursos que mejor te funcionen.

Sé simple: ya lo dice el refrán: “quien mucho abarca, poco aprieta”. Planifica bien tu rutina y realiza como máximo 3 prácticas de gestión emocional al día. Esto es importante para no perder el sentido común y para que nuestro autocuidado sea compatible con el resto de actividades diarias. La clave está en que sea específico y ejecutable.

Si te ha gustado este post, comparte y deja un buen comentario💬. Deseo de corazón que te haya sido tan útil está información como a mí💓: llevo practicándola dos años y el resultado es muy potente💪. Te mando un abrazo, ¡hasta la semana que viene!👋


Comentarios

  1. Hola María!

    Mira leyendo este post te quería hacer varias preguntas o cuestiones. Hablas de ir a terapia, de tener ese compromiso que a veces nos falta para mejorar, etc. Pero a mi siempre hay algo que me ha dado mucha rabia y es que sea terapia o desarrollo personal siempre te dan como pautas a seguir para conseguir el objetivo. Entonces mi pregunta es: ¿Por qué es tan importante seguir estas pautas? ¿Qué nos asegura que por seguirlas estaremos bien?
    La verdad de hace unos meses aquí no suelo tener problemas diarios que me generen inestabilidad emocional o me hagan considerar que necesito ayuda con ciertas cosas. Aun así es verdad que algunos de los tips nombrados en este blog yo los hago de manera natural y me ha sorprendido, pero no sabría decirte si realmente el hacerlos es lo que marca en mi la diferencia sobre mi gestión emocional o no. Puede que lo único que pase es que yo sea una persona muy mental jajajaja
    Gracias por tu trabajo y espero tu respuesta

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  2. ¡Hola Clara! Me encanta tu comentario y siento que es muy necesario. Te comento: podemos tener la falsa ilusión de que cuando estamos bien no necesitamos hábitos emocionales, ¡pero nada más lejos de la realidad!. ¿Qué sucede si no te duchas en varios días? Pues lo mismo sucede si no nos limpiamos internamente, ¡nuestras caquitas emocionales empiezan a oler a tufo! Igual cuando te den la cara te llegan en forma de explosión. Sin embargo, con trabajo diario te vas tejiendo un colchón que amolda tus caídas;) Además, estos hábitos también ayudan a aumentar tu placer diario y a sentir que tu vida es significativa, en vez de ir en piloto automático. Ya ves, ¡todos son beneficios!

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